TERESA UNDURRAGA: “UN GESTO EMPRESARIAL SIN APUNTARLE AL PROPÓSITO ES UN PECADO MORTAL”

La creadora del Emporio La Rosa conversa sobre su camino emprendedor, la difícil venta de su negocio más exitoso y el profundo sentido tras la propiedad, ahora encabezando un nuevo proyecto: Destilados Quintal.


Inquieta por naturaleza, curiosa y apasionada por aprender. Así se define Teresa Undurraga, empresaria gastronómica, creadora del afamado Emporio La Rosa y hoy al frente de la destilería Quintal, que fabrica licores y chocolates con un especial énfasis en la calidad de las materias primas, una producción sustentable y un enfoque humano en los equipos de trabajo.

Cuando abrió el “Emporio” en 2001, sus proyecciones aún estaban lejos de la cadena de heladerías que fue elegida como una de los mejores del mundo en 2013: “Era una super buena idea pero un pésimo negocio al principio (ríe), ese almacén era también el lugar donde vivía en el Parque Forestal. Lo que quería entonces era rescatar el valor agregado del negocio de barrio, desde la atención a encontrar un producto distinto al retail, algo que me diferencie”.

El vínculo entre Teresa y su creación terminó en 2016, buscando inversionistas para expandir la marca. En ese momento, Carozzi ofreció comprar el 100%, Su familia poseía parte del negocio y, sin dinero suficiente para comprar las partes de los demás, la venta se concretó; experiencia que no recuerda en buenos términos: “Cuando firmé el traspaso siempre pensé que iba a seguir como parte del directorio, traspasar con tiempo mi filosofía y tener miles de conversaciones. Me dijeron “nosotros te llamamos” y nunca más vi a nadie. El desafecto de esa empresa fue doloroso para mí, no fue una cuestión fácil”.

Las ganas de volver a emprender pudieron más, y con ellas nuevos aprendizajes. “Para mi una empresa hoy en día es un gesto, es una acción encaminada, primero, a seguir una inspiración. Darle curso a una idea tomada de la mano del propósito de resolver un problema. Hay que desarrollar esa coherencia, construir una curva de aprendizaje y un valor de tu marca, antes de arriesgarte a que otras personas empiezan a tomar decisiones que te alejen de la identidad y lo que tú partiste ofreciendo: esa relación es sagrada”, reflexiona.

El Reinicio

Destilados Quintal comenzó a fines de 2019 en pleno estallido social y en medio del barrio Franklin, elaborando licores y chocolates, especializándose en el gin y el uso de hierbas medicinales. “Trabajamos no sólo por la calidad de los productos sino también con la idea que está detrás de ellos: las materias primas, la armonía con el medioambiente, la relación con los empleados, el sabor de este producto. Estoy en una industria de alimentos, productos que van a ir al organismo, abrir la boca y confiar… es el triple de cuidado”.

“Nuestro slogan es “La Ideología del Sabor”, porque no sacas nada con llenar las empresas de carga valórica si no tomas el gin o pruebas el chocolate y no lo encuentras rico. De lo contrario pierdes energía, recursos naturales y humanos. Desarrollar un gesto empresarial sin apuntarle al propósito es un pecado mortal, no están los tiempos para botar a la calle capital de trabajo y acaparar un espacio. Nadie necesita realmente otro destilado, entonces si voy a salir del mercado, quiero hacerlo con algo virtuoso”.

“Hacemos tres tipos de gin, con una mezcla de hierbas de recolección y otras nativas de cultivo, para que haya un equilibrio en el medio ambiente y nuestro producto, por muy exitoso que se vuelva, no tenga ese impacto negativo. Por ejemplo, si hago un gin solo con rica-rica de San Pedro de Atacama, se pone de moda y vendo un millón de botellas, arrasaría con la rica-rica de todo el sistema”

“Todo el empaque está hecho con materiales reciclados. Si metes la botella al congelador, a la tercera vez la etiqueta se va a soltar. Lo hacemos a propósito, porque queremos que esa botella sea fácil de reutilizar, igual que el corcho para cualquier otro envase, Son detalles que pensamos y queremos incorporar porque ya no puedes hacerte el loco con el planeta en estos tiempos”.
Las motivaciones

“Uno tiene que ir tomando decisiones permanentemente respecto al lugar en que te vas a poner como empresario, qué ideas vas a defender. Yo claramente tengo la visión de desarrollar acciones que tengan un impacto en mi comunidad, en mi entorno y en la identidad local. No comparto la idea de empresa reducida a la rentabilidad del capital, porque lo primero que un empresario aprieta en una idea convencional de utilidades es justamente lo que más valoro: las materias primas y la mano de obra”.

“Cuando vas a la universidad a estudiar ingeniería comercial, como fue mi caso, te sacas un 7 cuando en cualquier ejercicio logras que los ingresos sean mayores que los costos y garantizas rentabilidad positiva a los inversionistas. Si me va bien, un 27% de mí utilidad se transforma en impuesto. Pero si me va mal, no pago o pago menos. El problema es que los incentivos del Estado y del capital están en la última línea, la de los números azules, y no en el “entremedio”. Y este entremedio es la historia de la empresa”.

“En el modelo que quisiera plantearle a la sociedad, me gustaría que los incentivos estuviesen en que los empresarios hagan la mayor transferencia posible a sus trabajadores, a sus partners. Cuando pagas bien a tus empleados, entregas a la sociedad una persona que va a necesitar menos asistencia del Estado. Lo mismo con el medio ambiente. Como empresarios, tenemos una oportunidad de oro de resolver problemas sociales mucho antes de pagar impuestos, a partir de nuestra manera de hacer empresa”.
El futuro

“Entiendo que el propósito de una empresa que vale la pena, que impacte positivamente no puede estar colgando del cuello del dueño. Esto tiene que tener una filosofía que vaya impregnando todas sus capas, siendo capaz de ser sustentable. Y ojalá que el día de mañana, yo pueda pasar a un directorio y este sea integrado por más personas y que ellas vayan decidiendo, que esa mirada de largo plazo no dependa de mí”,

“Como todos mis proyectos, voy a desarrollar Quintal con todo mi compromiso, mi ética y mi cariño, sabiendo que también puede quebrar. No tener nada garantizado significa estar disponible a que me vaya super bien, pero también a que no… pero voy a hacer todo lo posible para que pase lo primero. Este es un baile con la realidad, y hay que estar dispuesto a moverse con ese ritmo también.”

MÁS RECURSOS: