Banca Ética Latinoamericana: Propósito para una economía real

La Banca Ética Latinoamericana es pionera en el sector financiero por su enfoque innovador en la forma en que opera y toma decisiones orientada por un propósito claro, que fomente el bienestar humano, la cohesión social y la regeneración ambiental. Este enfoque es asegurado y protegido en el largo plazo por su estructura de propiedad responsable.

Cómo nace la Banca Ética Latinoamericana

Vivimos en un mundo en el que nuestros valores influyen en nuestras decisiones diarias, desde nuestras elecciones de consumo y la forma en que educamos a nuestros hijos hasta la selección de amistades. No obstante, es probable que nuestras inversiones, confiadas a entidades financieras, no reflejen necesariamente los mismos valores, lo que a menudo conlleva a que nuestro dinero se utilice de maneras que no respaldaríamos bajo ninguna circunstancia.

La pregunta crucial, «¿A quién sirve mi dinero?«, se ha vuelto cada vez más relevante en la sociedad actual. Sin embargo, a menudo pasamos por alto un hecho fundamental: los bancos y las instituciones financieras no gestionan dinero propio, sino que administran nuestros recursos. Tanto para nosotros como para estas instituciones, existe una obligación y una responsabilidad en entender qué se hace con nuestro dinero, a qué mundo está contribuyendo y cuál es su impacto en las personas y el medio ambiente.

El movimiento de los llamados bancos éticos tuvo sus inicios en la década de los setenta, cuando un grupo de ciudadanos conscientes de su entorno y preocupados por la Guerra de Vietnam descubrió que su dinero estaba financiando conflictos que rechazaban vehementemente.

De este punto de partida surgió un conjunto de bancos, que en la actualidad se agrupan bajo la Global Alliance for Banking on Values (GABV), y que respondieron a esta necesidad con una premisa sencilla: definir qué sectores de la economía merecían financiamiento y cuáles no. Entendieron que la dirección que toma el dinero forja la sociedad que construimos y abogaron por la transparencia, informando en detalle sobre el destino de cada peso administrado por el banco. Estas dos sencillas medidas generaron un cambio radical en la forma en que comprendemos y gestionamos nuestro dinero. En otras palabras, la pregunta crucial es: ¿permitimos que un banco canalice nuestro dinero hacia sectores o empresas que dañan a las personas, nuestra sociedad y el medio ambiente?

Es en este contexto que surge la Banca Ética Latinoamericana en 2016, con la firme intención de abordar estas inquietudes. Joan Melé, un experimentado banquero español con más de 40 años en el sector financiero, incluyendo 30 años en la banca tradicional y 10 en el banco ético europeo Triodos Bank, decidió llevar esta iniciativa a América Latina, una región cuyo camino al desarrollo se cruza con un constante aumento de las disparidades sociales y preocupante declino de la biodiversidad. Después de innumerables charlas y diversas actividades en toda la región, surgió el movimiento de la Banca Ética, actualmente promovido a través de la Fundación Dinero y Conciencia, presidida por Melé. 

En el 2017 empezó su actividades de crowdlending a través de la plataforma Doble Impacto, actualmente activa en Chile (Pacifico Sur), Brasil (Atlántico), Argentina y Uruguay (Río de la Plata) y en proceso de abrir dos nuevas oficinas en  en México (Mesoamérica) y Colombia (Eje Andino).

“Si pensamos en la vida económica, no puede estar fuera el sistema financiero. Pensemos el banco como el corazón de la economía, un corazón sano, cuya función es hacer fluir la sangre, que es el dinero, a aquellas partes del organismo donde se requiere financiamiento.«

Joan Melé, fundador de la Banca Ética Latinoamericana

El propósito de la Banca Ética Latinoamericana

La esencia de la Banca Ética Latinoamericana radica en su compromiso con el mundo real, donde la inversión se destina a la economía real. Para los inversionistas, la certeza de saber exactamente el destino de su dinero es fundamental. En este espacio, la especulación financiera no encuentra cabida; se trata de respaldar iniciativas que fomenten el bienestar humano, la cohesión social, la inclusión y la regeneración ambiental.

Aunque el retorno económico sigue siendo una motivación clave, no es la única. Aquellos que eligen canalizar sus fondos hacia proyectos evaluados por este banco buscan generar cambios positivos y ampliar el valor de su dinero más allá de lo puramente monetario.

La conexión se forja entre inversores conscientes, ansiosos por contribuir al desarrollo sostenible del planeta, y organizaciones cuyos servicios y productos tienen un impacto similar. La Banca Ética Latinoamericana concentra sus esfuerzos en tres áreas fundamentales: educación y cultura; desarrollo social e inclusión; naturaleza y medio ambiente.

La institución se guía por criterios de inversión explícitos, y la transparencia es absoluta en cuanto al destino de los recursos. Los inversionistas reciben informes periódicos detallados que destacan el impacto tangible que sus inversiones generan en la realidad.

En mayo de 2023, la Banca Ética Latinoamericana presentó su Reporte de Impacto 2016-2022, compartiendo los resultados y el impacto acumulado durante este período.

Lanzamiento del Fondo de Inversión Público Dinero y Conciencia – Santiago de Chile, 9 enero 2024

Cómo la Banca Ética Latinoamericana asegura su propósito en el largo plazo

Para garantizar la fidelidad a su propósito a largo plazo, la Banca Ética Latinoamericana adopta una estructura de propiedad y gobernanza innovadora inspirada en el modelo de Triodos Bank, conocida como steward-ownership (propiedad responsable).

La institución se organiza en tres entidades clave:

  • Fundación Dinero y Conciencia: Constituida como una fundación sin fines de lucro en Chile, esta organización da origen a la Banca Ética Latinoamericana y resguarda su propósito fundamental. Además, vela por la gestión eficaz de los objetivos financieros del banco y la remuneración de los inversionistas.
  • Matriz del Grupo Financiero: Encargada de cumplir con los objetivos de la entidad financiera, desarrollar la estrategia y supervisar sus operaciones. Controla las oficinas de Doble Impacto en Chile (Pacifico Sur), Brasil (Atlántico), Argentina y Uruguay (Río de la Plata).
  • Fondo de Inversión Público Dinero y Conciencia: Este fondo, a través de un instrumento de oferta pública, que se lanzó en el enero 2024, recibe los recursos de los inversionistas para capitalizar la iniciativa y proporcionarles beneficios económicos, ya que buscan una rentabilidad legítima a su inversión.

La separación clara entre la toma de decisiones y los incentivos financieros es la base de los principios de la Propiedad Responsable en la Banca Ética Latinoamericana. Estos principios se manifiestan de la siguiente manera:

  • Autodeterminación: El control, expresado en la mayoría de los derechos de voto, permanece en manos de individuos alineados con la empresa y su propósito. Este control no se vende ni hereda, sino que se transfiere a aquellos más capacitados para guiarlo a largo plazo, conocidos como los custodios o stewards. En Banca Ética Latinoamericana, la Fundación Dinero y Conciencia retiene el 100% de los derechos de voto de Matriz Belat mediante Acciones de Serie A, con derechos políticos y un 1% de derechos económicos (dada la prohibición de emitir acciones sin derechos económicos, bajo la ley societaria chilena). La gobernanza de la Fundación se concentra en su Directorio, actualmente compuesto por siete miembros: el presidente Joan Melé, tres miembros que trabajan en las operaciones de Doble Impacto, y tres miembros estrechamente y activamente conectados con la Banca Ética Latinoamericana desde su inicio, entre los cuales el vicepresidente Guillermo Scallan. El actual Directorio se renovará de la siguiente manera: dos directores en el 2025, dos en el 2027 y dos en el 2028, en cada caso por cinco años. Ningún miembro del directorio de la Fundación, ni del consejo de administración de la Matriz Belat, ni los ejecutivos y administrativos de la organización, recibe bonificaciones financieras basadas en metas comerciales, ya que estas están subordinadas al propósito de la institución. Los inversionistas no poseen derechos políticos más allá de la voz para expresar opiniones en el momento de la renovación de los directores (stewards) por parte de la Fundación. También tienen derechos de participación, entre los cuales un continuo flujo de información y visitas a clientes financiados, asegurando absoluta transparencia.
  • Orientación al propósito: La creación de valor económico no constituye el objetivo final de la empresa, sino un medio para lograr su propósito. Las utilidades se reinvierten en el negocio y en beneficio de sus stakeholders, remunerando el costo del capital de manera no extractiva o donándolas. La aplicación de la Propiedad Responsable a un banco debe considerar que la distribución de utilidades a los inversionistas es fundamental en el modelo de negocio bancario. Los inversionistas de Banca Ética Latinoamérica recibieron notas convertibles o SAFE-Rs (Simple Agreement of Future Economic Rights, en español acuerdo simple de derechos económicos futuros), que se convirtieron en cuotas del Fondo Público en el momento de su lanzamiento. Este fondo posee, como activo subyacente, los derechos económicos del proyecto a través de las acciones serie B que tiene el fondo en la Matriz del Grupo. Lo que diferencia radicalmente a la Banca Ética Latinoamericana de otros bancos es que los inversionistas no pueden obligar al banco a comprometer su enfoque en el propósito a favor de la rentabilidad, ni pueden forzar una venta de la empresa.

En la práctica, esto significa que la Banca Ética Latinoamericana se pertenece a sí misma. La toma de decisiones es independiente de los intereses económicos, permitiéndole orientarse hacia su propósito. Con esta estructura, además, se evita que el propósito se pervierta o se pierda en el camino debido a la venta, ingreso o salida de accionistas, o cambios en la dinámica de poder. La empresa no está sujeta a venta ni transacción, eliminando así las tentaciones.

“Uno de los principios rectores de la banca ética es la separación de los derechos políticos y de los derechos económicos de la acción. Así aseguramos que las instituciones se mantengan fieles a su propósito fundacional y eviten la concentración de propiedad o eventual venta por parte de quienes poseen los derechos económicos“

Sebastián Cantuarias – Miembro del Directorio de la Fundación Dinero y Conciencia

El Proceso 

Desde sus inicios, el proceso de estructuración del Banco y su propiedad ha sido una travesía llena de desafíos y oportunidades.

En cuanto a estas últimas, es destacable señalar que hasta la fecha de lanzamiento del fondo público en el enero 2024, Banca Ética Latinoamericana ha logrado recaudar un total de 13.600.000 USD, involucrando a aproximadamente 6.000 inversionistas de 20 países del mundo, que ya respaldan proyectos relacionados con educación/cultura, desarrollo social y medio ambiente. Estos inversionistas comprenden y comparten la necesidad de la innovadora estructura de propiedad, así como la separación de derechos económicos y políticos, elementos cruciales para salvaguardar el propósito del Banco a largo plazo.

El desafío inherente al diseño y estructuración jurídica, especialmente en un país sin ejemplos previos de «steward-ownership», sumado a las complejidades inherentes a la creación de un banco, ha requerido la asesoría de equipos de abogados y otros profesionales, incluyendo la colaboración con Purpose Latam. 

Joan Melé, visionario del proyecto, comparte una perspectiva optimista que resalta la posibilidad de replicar este modelo innovador en otros contextos empresariales: «Si un banco puede hacerlo (implementar la propiedad responsable), cualquier otra empresa también puede«.

Para obtener más información sobre la Banca Ética Latinoamericana, puedes consultar aquí.

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