OpenAI, la organización estadounidense que está detrás del revolucionario chatbot ChatGPT, podría ser una de las empresas más comentadas a finales de 2023 y principios de 2024. Aunque la empresa tiene un producto fascinante en sí mismo (ChatGPT), lo especial de este caso es que, como dice Sam Altman, «en cierto sentido importante, [OpenAI no es] una empresa normal«, tanto en términos de 1) la estructura de propiedad de OpenAI como empresa de «ganancias limitados» que combina una rama sin ánimo de lucro y otra con ánimo de lucro como 2) el papel de OpenAI como punta de lanza del desarrollo de la inteligencia artificial (IA) con profundas implicaciones para el futuro de la humanidad.
Este texto es un resumen de una serie de tres blog escritos por nuestro socio Purpose Economy, donde se ahonda en la estructura de propiedad, gobernanza y financiamiento de esta empresa, desde los lentes de la propiedad responsable, que puedes revisar en los siguientes links:
- Money, Power, and Stewardship: Decoding the “OpenAI Saga” of 2023
- OpenAI in the Context of Steward-Ownership
- Bringing Steward-Ownership to Life While Playing on the Field of Capitalism
“La inteligencia artificial es demasiado importante para equivocarnos en esto [propiedad y gobernanza]”
Marissa Mayer, ex CEO de Yahoo
El desarrollo de la Inteligencia Artificial y el caso de la empresa OpenAI nos permite analizar las tensiones y los cuestionamientos al modelo tradicional de propiedad y, considerando sus impactos en la sociedad global, hacen necesario debatir sobre la gobernanza y el poder dentro de estas empresas.
El modelo tradicional de propiedad, que refleja el paradigma de la supremacía del accionista, quedó obsoleto para este tipo de organizaciones que trabajan con una tecnología de alta relevancia para la humanidad. OpenAI – y los acontecimientos que rodearon a la empresa a finales de 2023 – han llevado a las portadas de los medios de comunicación los temas de la propiedad y la gobernanza, la relación entre poder y dinero, y la necesaria búsqueda de nuevas soluciones en una industria tan disruptiva.
Open AI fue fundada en el año 2015 por un grupo de destacados emprendedores como Sam Altman, Elon Musk, Ilya Sutskever, Greg Brockman y Reid Hoffman. Su misión se definía como “desarrollar inteligencia artificial que sea segura y beneficiosa para la humanidad y proporcione un contrapeso a los laboratorios de inteligencia artificial con fines de lucro”. Primero se estructuró como una organización sin fines de lucro, con el objetivo de desarrollar la inteligencia artificial de manera abierta, fuera de las presiones e incentivos del mundo corporativo. Pero su necesidad de levantar capital de inversión para continuar con su misión, agotó esa figura legal.
En el año 2018, Elon Musk se retiró del directorio y con ello parte importante del financiamiento, lo que hizo evidente la necesidad de diversificación más allá de las donaciones.
Entonces se optó por una forma de propiedad distinta, donde la organización sin fines de lucro – controlada por un directorio de profesionales comprometidos con la misión original- quedó como entidad dueña de la empresa que se constituyó para levantar capital y comercializar las aplicaciones de IA.
En esta figura, llegó Microsoft como inversionista, que desde el año 2019 ha invertido más de 12 mil millones de dólares, no sólo en efectivo sino también entregando servicios a OpenAI y viceversa, estableciendo una relación colaborativa y exclusiva.
Después de haber analizado en detalle la información pública disponible, podemos decir que la estructura concebida en ese momento se alinea con los principios de propiedad responsable (steward-ownership):
1- Orientación al propósito (o asset-lock): El valor de la empresa, así como sus beneficios, no pueden ser extraídos por los accionistas. Por el contrario, los beneficios sirven al propósito de la empresa y se reinvierten en ella, se utilizan para cubrir los costes de capital y ofrecer a los inversores rendimientos adecuados al riesgo o se donan.
Con la entrada de Microsoft se implementó una estructura de ganancias limitadas (o capped-profit en inglés) para sus inversionistas, donde 1) la decisión sobre la distribución de las ganancias permanece en el directorio de la organización sin fines de lucro y 2) cuando el retorno limitado será repagado a los inversionistas, todos los excedentes se destinarán a la organización sin fines de lucro. Parece que esta estructura refleje el principio de autodeterminación, sin embargo no tenemos información detallada sobre la real estructuración de los contratos en torno a la inversión de Microsoft y las condiciones de la partnership exclusiva que mantiene con OpenAI.
2- Autodeterminación: El control de la empresa, es decir, la mayoría de los derechos de voto, siempre está en manos de personas estrechamente vinculadas a la empresa, su funcionamiento, su propósito y sus valores (los steward o custodios). Los derechos de voto no se heredan automáticamente ni se puede especular con ellos ni venderlos para obtener beneficios económicos de los accionistas.
El control legal de OpenAI se mantiene en manos de la fundación sin fines de lucro, que es dueña de los derechos de voto en la entidad con fines de lucro. Su directorio cumple un rol crítico, ya que – desde los lentes de la propiedad responsable – representa los stewards o custodios de la compañía.
Aunque la estructura de propiedad presenta estas características, para que esta y sus beneficios realmente cobren vida depende de la comprensión que tenga la organización y sus stewards de estos principios y su rol, además de buenas prácticas de gobernanza y el funcionamiento interno del directorio.
Para un análisis más detallado de la estructura de Open AI y su relación con los principios de la propiedad responsable, puedes revisar el blog de Purpose Economy en inglés: OpenAI in the Context of Steward-Ownership
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Esta estructura fue expuesta al juicio severo de la prensa cuando pasaron los hecho del noviembre 2024 y descrita cómo «un ejemplo de por qué fracasan las estructuras de stakeholders», como una muestra de la «ingenuidad de los fundadores», y se extraen conclusiones como que «imagino que [los inversores] tendrán más cuidado a la hora de respaldar startups con estructuras de gobierno poco habituales».
A una escala aún mayor, Nathan Benaich, inversor en IA de Air Street Capital, ve la estructura corporativa de OpenAI como «un experimento para desafiar las leyes de la física corporativa, y parece que la física ganó».
Esta es una oportunidad para nosotros y para todo el ecosistema de empresas de propiedad responsable para demostrarlo: No, este paradigma de la «física empresarial» no se sostiene. No nos engañemos: la maximización del valor para el accionista no es la ley de gravedad. Empresas de propiedad responsable de larga tradición cómo Bosch, Novo Nordisk y Carlsberg lo demuestran.
Repasamos lo que pasó en el noviembre 2023:
En un directorio donde – vale la pena mencionar – solamente 5 de los 9 cupos estaban cubiertos, los tres directores externos, sumados a Ilya Sutskever (cofundador de OpenAI), decidieron despedir a Altman de su cargo como CEO “tras un proceso de revisión deliberada, que concluyó que no fue consistentemente sincero en sus comunicaciones, lo que obstaculizó su capacidad para ejercer sus responsabilidades”. Se materializó la tensión entre quienes buscaban avanzar más rápidamente y con un enfoque más comercial, en contraposición a quienes creen que hay que desarrollar la tecnología con mayor seguridad.
Altman y Brockman recibieron una oferta de Microsoft para liderar el desarrollo de Inteligencia Artificial desde la compañía y en paralelo, los trabajadores de OpenAI, más de 700 personas, firmaron una carta solicitando la restitución de Altman en su cargo. El directorio, enfrentado al escenario de una eventual absorción de Microsoft o un éxodo masivo de especialistas, decidió devolverle su cargo a Sam Altman.
La crisis gatilló una renovación total de los miembros del directorio, sumando un cupo “observador” para Microsoft, como principal inversionista. Después de la renovación total, se observó un cambio de visión del directorio, incorporando un enfoque más comercial. Sam Altman se incorpora al directorio en marzo de 2024, después que una oficina de abogados independientes confirmó que el despido de Altman no era justificado. Finalmente se anunció en julio de 2024, que Microsoft declinaba hacer uso del cupo como observador. Muchos creen que la decisión estaría influida por los resguardos a la libre competencia que plantea la Unión Europea.
Como dice la periodista Sigal Samuel: «Si se hace la pregunta: ¿Tomó el directorio la decisión correcta cuando le despidió o cuando le contrató? paradójicamente, creo que se puede decir que sí a ambas. Si vieron algo que les hizo preocuparse de que Sam estaba llevando a la empresa en una dirección que no era súper consciente de la seguridad -y recuerden, su mandato es proteger los mejores intereses de la humanidad y no de OpenAI- fue correcto deshacerse de él. Pero al mismo tiempo, cuando la situación cambió y parecía que podría haber salidas masivas de los mejores talentos a Microsoft, una empresa que parece significativamente menos consciente de la seguridad, podría haber sido el movimiento más sabio volver a contratar a Sam, Greg y mantener en casa a todos los mejores talentos y mantenerlos en una empresa que está al menos nominalmente comprometida con la seguridad de la IA y tiene alguna dirección sobre ellos que les mantendrá preocupados por la seguridad«..
La estructura se construyó exactamente para esta circunstancia. «Se puede discutir [sobre] cómo la ejecutaron, pero estaba pensada para dar el poder de cerrar todo esto si determinaban que lo que estaba ocurriendo en OpenAI no era seguro o no iba a salir a AGI beneficiosa«.
Sin embargo, esto no quiere decir que todo salió como debía y como se pretendía, sobre todo en lo que respecta al proceso de toma de decisiones y la comunicación.
Para un analisi más detallado de los hechos del 2023 y nuestras reflexiones al respecto, puedes revisar el blog de Purpose Economy en inglés Bringing Steward-Ownership to Life While Playing on the Field of Capitalism
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Desde los lentes de la propiedad responsable que aprendimos de este caso?
→ No basta con alinear la propiedad, la estructura también debe estar llena de vida. Para ello es necesario tener una visión clara y comprender qué tipo de propiedad y de empresa se quiere construir, sin limitarse a la polaridad de con ánimo de lucro o sin ánimo de lucro y evolucionando hacía un profit-for-purpose
→ En línea con lo anterior, establecer una cultura y un brazo sin ánimo de lucro y con ánimo de lucro no conduce necesariamente a una síntesis de ambos, sino que puede amplificar una tensión interna si no se sintetiza claramente.
→ Es necesario que exista un diseño claro y consciente de propiedad responsable y stewardship en una empresa.
→ La respuesta no puede ser excluir por completo a los inversionistas. Una relación inversionista-empresa sana en las empresas de propiedad responsable también puede basarse en derechos específicos para los inversores.
→ La propiedad responsable, o cualquier otra estructura de propiedad, no resuelve la cuestión de la regulación necesaria y las barreras estatales o industriales para el desarrollo, la creación y la aplicación de la IA, pero crea un marco muy bueno para internalizar la responsabilidad y desvincularla de la maximización de beneficios.
→ La propiedad responsable no puede resolver todos los problemas. Es un marco sobre el cual se debe construir una buena gobernanza. Los roles claros, los procesos de sucesión y toma de decisiones, así como las personas adecuadas, son cruciales para garantizar que esto no sea un cascarón vacío.
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Es fascinante ver cómo Sam Altman, sus cofundadores y los demás stewards de OpenAI hayan dado los valientes pasos que desafían las nociones supuestamente establecidas de propiedad corporativa y espíritu empresarial, buscando una estructura capaz de resistir «jugar en el campo del capitalismo» y esforzarse por superarlo.
«Me gusta el capitalismo. Creo que tiene enormes defectos, pero en relación con cualquier otro sistema que el mundo haya probado, creo que sigue siendo lo mejor que se nos ha ocurrido. Pero eso no significa que no debamos seguir esforzándonos por hacerlo mejor«.
Sam Altman
Trabajar en una tecnología que puede cambiar fácilmente no sólo nuestra visión del mundo, sino nuestra realidad, no sólo requiere innovación tecnológica de vanguardia y previsión, sino también innovaciones sociales probadas. Al construir un modelo de steward-ownership, han recurrido a una «terapia corporativa», como la define el New Yorker. Cuando cobra plena vida, la propiedad responsable tiene el potencial de hacer frente a algunos de los defectos del capitalismo, mientras permite a las empresas jugar en el «campo del capitalismo». Sólo juegan a un juego diferente, desafiando las leyes (imaginarias y establecidas) de la “física corporativa”.
Así que esperemos que no saquen las lecciones equivocadas y se desanimen.
Disclaimer: No tenemos conocimiento interno del funcionamiento de OpenAI y no hemos contado con ningún informante para este artículo. Todo se basa en información disponible públicamente y, en ese sentido, sólo es tan bueno como sus fuentes.