Sucesión y propiedad responsable

Las empresas familiares son un pilar fundamental de la economía latinoamericana. Según datos de Bloomberg representan 75% de las empresas y alcanzan una valoración de un billón de dólares, impulsando el 60% del PIB regional. En general su visión de largo plazo les entrega más estabilidad, privilegian la reinversión de ganancias y aportan a la generación de empleo local.

Las empresas familiares son un pilar fundamental de la economía latinoamericana. Según datos de Bloomberg representan 75% de las empresas y alcanzan una valoración de un billón de dólares, impulsando el 60% del PIB regional. En general su visión de largo plazo les entrega más estabilidad, privilegian la reinversión de ganancias y aportan a la generación de empleo local.

Uno de los principales desafíos que enfrentan es la sucesión. Globalmente sólo un tercio de ellas logra una transición generacional, mientras la mayoría cierran o son vendidas. La propiedad responsable o steward ownership representa una oportunidad para enfrentar este proceso de manera efectiva.

La propiedad es el ADN desde el cual se proyecta el futuro y sostenibilidad de una empresa familiar. Determina quién controla la gestión y quién se beneficia del valor económico generado. Una estructura de propiedad bien diseñada tiene el poder de habilitar la trascendencia de la empresa en el plazo.

La propiedad responsable es una alternativa al modelo convencional, que se basa en dos principios: la autodeterminación y el foco en el propósito, separando los derechos de voto, de los derechos de ganancias. De esta manera, se segmenta la propiedad de la empresa en distintas clases de acciones, dejando un segmento de propietarios que tiene el control (derecho a voto) y actúan como custodios (o stewards en inglés). Esto permite que ejerzan el rol con habilidades y conocimiento del negocio, para mantenerse alineados al propósito en el largo plazo.

De cara a las empresas familiares y el proceso de sucesión, este modelo permite establecer un mecanismo de traspaso del control y gestión de la empresa diferente, que no sólo se basa en el poder adquisitivo o en los herederos familiares. 

En este sentido, la propiedad responsable ayuda a retener las mejores características de la propiedad familiar y al mismo tiempo mitiga los riesgos asociados con la sucesión y propiedad intergeneracional. Permite asegurar la trascendencia de los valores y el legado de la empresa en el largo plazo, transitando desde una familia genética a una familia de valores y propósito.

El modelo de propiedad responsable es una herramienta innovadora y fuera de lo convencional para enfrentar importantes desafíos, tales como:

  1. Sucesión y liderazgo: detalla vías explícitas para que los herederos que quieran asumir roles de liderazgo puedan hacerlo, de manera flexible y alineada con los valores de la empresa.
  1. Estabilidad financiera y herederos: permite a los líderes de la empresa establecer programas de propiedad, acciones y dividendos, alineados con el propósito, manteniendo una relación financiera con la familia y generando estabilidad.
  1. Gobernanza apropiada y flexible: ayuda a mantener el control de la gestión de la empresa alineado con el propósito, evitando la confrontación entre familiares, que afectan tanto a la empresa, como a las relaciones familiares.

Cada empresa familiar que esté considerando la propiedad responsable como una opción de sucesión necesitará encontrar su propia configuración y estructura legal. La implementación directa de una propiedad responsable “pura” puede ser una opción, pero para muchas empresas familiares podría ser un paso demasiado grande al principio. Existen diversos modelos híbridos que ayudan en la transición.

Encontrar un enfoque pragmático que coincida con la cultura familiar y empresarial, así como con las necesidades de las partes interesadas involucradas y avanzar paso a paso es relevante para el éxito de la estructura, tanto para la dinámica empresarial como familiar.

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